jueves, 26 de marzo de 2009

Móvil y coche

Este recorte, también le tengo sin fecha, pero como todos observamos por desgracia, seguimos conduciendo y hablando por el móvil a pesar de que nos puede costar la vida.
Espero y deseo que sirva para sensibilizarnos un poquito más este estudio de la OCU.
Marcar un número en el móvil distrae al conductor 350 metros en la carretera
Un estudio de la OCU revela el grave riesgo de usar el teléfono celular al volante


Marcar un número en el teléfono móvil le lleva a un conductor un promedió de 10,6 segundos. En una autovía, a 120 kilóme­tros por hora, ése es el tiempo que tarda el coche en recorrer 353 metros, y durante todo ese trayecto, el conductor, por más que mire a la carretera de forma intermi­tente, está prestando una atención muy deficiente. Puede que no le pase nada, pero será una mera cuestión de suerte. Ésta y otras conclusiones de un estudio de la Organización de Consumidores y Usua­rios (OCU) muestran la grave negligencia que supone usar un móvil al volante.

La OCU, que publicará el estu­dio en el número de enero de su revista, ha tomado los datos con conductores voluntarios que daban seis vueltas a un cir­cuito de prácticas. Durante las pruebas, varias cámaras de ví­deo filmaron los movimientos del conductor mientras hacía o recibía llamadas con distintos tipos de teléfonos móviles, con particular atención a las accio­nes que les hacían desviar la vista de la carretera. También se les tomaba el pulso durante el trayecto.

Los móviles convencionales, es decir sin auriculares ni sistemas de reconocimiento de voz— son, con diferencia, los más peligrosos al volante. Con ellos, no sólo llamar, sino tam­bién recibir llamadas, supone un riesgo considerable. Cuando un conductor recibe una llama­da, aunque sólo sea para ver de quién es y dejarla aparcada, su atención se reduce a niveles ina­ceptables durante 4,9 segundos en promedio. A 120 kilómetros por hora, ese lapso supone reco­rrer más de 160 metros sin la concentración necesaria.

El circuito de pruebas esta­ba jalonado por señales de tráfi­co. En una situación normal, los conductores pasaron por al­to un 5% de estas señales, como media. Pero ese porcentaje se elevaba hasta el 42% cuando los conductores iban usando el móvil. En los cruces o rotondas en que es imprescindible tener en cuenta quién tiene preferen­cia, los conductores que van usando el móvil cometen fallos en una de cada cuatro ocasio­nes, una circunstancia que com­porta el riesgo de accidentes muy graves.

Los momentos más críticos son los de marcar el número o recibir la llamada, pero la con­centración se ve perturbada du­rante toda la conversación. Una evidencia indirecta de esta pérdida de atención es que los conductores que van hablando por teléfono reducen su veloci­dad en un 12%, como media. Los técnicos también han com­probado que el ritmo cardiaco del conductor se acelera brusca­mente. Durante una llamada, el pulso de algunos conductores se dispara hasta las 145 pulsaciones por minuto (el ritmo nor­mal en reposo varía entre 70 y 90 pulsaciones). Gráfico

El Código de Circulación prohíbe hablar por teléfono al volante, incluso con auricula­res. La normativa de tráfico sí permite el uso de los equipos llamados de manos libres, pero la OCU considera que, de los varios modelos disponibles en el mercado, los únicos que ofre­cen una seguridad aceptable —y aun así no total— son los que incorporan un sistema de reconocimiento de voz: basta que el conductor pronuncie el nombre de la persona a quien quiere llamar para que el teléfo­no marque el número automáti­camente (naturalmente, es nece­sario haber introducido previa­mente los números y la pronun­ciación de los nombres en la memoria). Los mejores siste­mas de este tipo, que van aco­plados a la radio del coche, cuestan unas 150.000 pesetas.

El País - Madrid
Al principio de la entrada, he hablado en plural. Deciros que personalmente, apago el móvil cuando subo al coche y os invito ha hacerlo, de verdad que se va mucho más tranquilo. A mí me pasaba la alteración del corazón cuando sonaba y por supuesto, tenía las distracciones, de las que habla el artículo.
¡¡¡ Una llamada no vale una vida ¡¡¡ ¡¡¡ Pero hay muchos que han pagado ese precio ¡¡¡
¿ Y Tú, quieres pagarle?
ADG

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domingo, 22 de marzo de 2009

Durante los próximos minutos os voy a llevar a una reflexión......
Y sin más preámbulos vamos a comenzar con un EXPERIMENTO que un día un viejo profesor nos presentó en una clase magistral que todavía hoy recuerdo.

Podía haberme traído los materiales, pero he pensado que era mejor utilizar la imaginación.

Pues bien, el profesor nos mostró una pecera, de esas que son redondas y todos conocemos.

Dentro de ella comenzó a introducir unas piedras grandes, esas grandes de río.

Cuando la pecera estaba llena nos preguntó ¿Cabe alguna más? Y los alumnos contestaron NO.

Entonces sacó un recipiente lleno de pequeñas piedras de acuario, y rellenó la pecera. Agitó un poco la pecera, para que así, de esa manera, las piedras se acomodasen mejor y entrasen más. Nos pregunto de nuevo ¿cabe algo más? Y los alumnos contestaron NO.

Sacó otro recipiente con arena muy fina, esa que contienen esos preciosos relojes de arena.

Volcó el recipiente hasta arriba. Y la pregunta de nuevo
¿Cabe algo más?
Y los alumnos, ya perplejos contestaron, parece que NO.

Nos mostró una jarra llena de agua y volcó el contenido en la pecera hasta llegar a ras.
¡¡¡ Pues si que entraban cosas en la pecera ¡¡¡

Nos dijo, y de nuevo, la pregunta

¿Cabe algo más?

Y los alumnos contestaron NO ya no cabe nada más.

¿Qué nos enseña este experimento?

Bueno, por un lado, el orden de introducción de los elementos y su justa medida es muy importante. Es posible alterar el orden, siempre y cuando las piedras grandes se introduzcan las primeras. Si no lo hiciéramos así, con toda seguridad desbordaríamos el contenido de la pecera.

¿Cuál es la moraleja?

La pecera son nuestras vidas. Las piedras grandes son nuestra familia, nuestros valores, nuestros principios, nuestras razones de peso. El resto de los elementos ponerles vosotros mismos nombre. El trabajo podría ser el agua. Dentro de la pecera entran muchos elementos, aunque no lo parezca. Pero debemos dosificar en su justa medida los elementos y en correcto orden, para que no se desborde.
Recopilado de no se dónde, ni cuándo.
ADG

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Radiaciones

Otro recorte antiguo de fecha 06-09-2000, pero con "Mucha miga" sobre radiación y efectos biológicos.

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El feto y los disolventes

Después de un periodo de inactividad en el Blog, he considerado volver a publicar "Cosas que pueden ser de interés" Pero ampliando el contexto a otros asuntos, sin dejar de lado la Salud laboral.

Colocando papeles me apareció este recorte, que no se de que periódico, ni fecha, pero creo que no ha perdido su actualidad.

El trabajo con disolventes es dañino para los fetos de las embarazadas

Las mujeres embarazadas que trabajan con disolventes orgá­nicos ven incrementado notablemente el riesgo de que el fe­to tenga malformaciones, "se­gún indica un estudio realiza­do por la Universidad de Toronto, en Canadá, que publica el último número de la revista científica The Journal of Ameri­can Medical Association.

El equipo investigador anali­zó la incidencia de malforma­ciones fetales en 125 mujeres embarazadas que estuvieron ex­puestas por razón de su traba­jo a diferentes disolventes orgánicos durante el primer trimes­tre de la gestación y comparó los resultados con un grupo idéntico de mujeres embaraza­das no expuestas. Entre las pri­meras se produjeron 13 casos de malformaciones severas, mientras que en el grupo de control sólo se encontró un caso. Doce de las malformacio­nes fetales fueron detectadas entre las 75 mujeres que habían presentado síntomas o moles­tias relacionadas con la exposi­ción a los disolventes, como irritación en los ojos o la gar­ganta, dificultades para respi­rar o jaquecas.

En cambio, no se observó ningún caso de malformación entre las 43 mujeres embarazas expuestas a los disolventes que no habían presentado ningún síntoma de irritación. En un caso de malformación no pudo determinarse si la mujer había sufrido o no síntomas relacio­nados con los disolventes du­rante el embarazo.

Las malformaciones obser­vadas fueron espina bífida, sor­dera, alteraciones óseas de las extremidades y anomalías car­díacas.

Los disolventes orgánicos se utilizan en numerosos proce sos industriales, especialmente en los que utilizan tintes y pin­turas. Son muy utilizados en la industria textil y artes gráficas, dos sectores en los que traba­jan numerosas mujeres. El estu­dio indica que las partículas de estos disolventes pueden atrave­sar membranas biológicas, en­tre ellas la placenta.

Los autores del estudio aconsejan "minimizar al máxi­mo la exposición de las muje­res a los disolventes orgánicos durante el embarazo" con me­didas que eviten el contacto con estas sustancias.

Especialmente importante es suspender inmediatamente el contacto en los casos en que aparezcan síntomas de irrita­ción o afecciones respiratorias en mujeres embarazadas o que sospechan estarlo, porque este es un elemento predictor de una posible malformación en el feto.

M. P. O. , Barcelona
ADG
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